jueves, 29 de diciembre de 2016

RECETAS PARA PREPARAR EFECTIVOS DESODORANTES CASEROS


En el año 1902 se fabricó el primer desodorante, antes se habían utilizado otros preparados para disimular o perfumar el mal olor corporal pero no los llamados desodorantes propiamente dichos. Desde entonces se han untado, vaporizado o aplicado en forma de polvos para ocultar el mal olor producido por la descomposición de la flora bacteriana cutánea.
 
El olor corporal se produce cuando la mezcla de sudor y grasa de la piel es descompuesta por la flora natural. La intensidad de este olor depende por completo de circunstancias tales como, por ejemplo, la ropa o el sexo.
 
Las mujeres tienen más gérmenes en la piel y por eso se forma en ella con mayor rapidez que en el hombre un olor corporal típico. Este olor es muy natural, y si bien para otras culturas es importante, para nuestra sensibilidad actual a los olores puede resultar desagradable: va en contra de nuestras convenciones sociales. Por lo tanto, el deseo de hacer algo para evitarlo es muy comprensible y no hay nada que objetar siempre y cuando no nos apliquemos demasiado a menudo el desodorante y, además, éste sea apropiado para nuestra piel.
 
Entre los productos comerciales debemos distinguir claramente entre los antitranspirantes, que inhiben la formación del sudor, y los desodorantes, que se limitan a detener la multiplicación masiva de la flora bacteriana, suprimiendo así la formación del olor.
 
Los antitranspirantes no tienen nada que ver con la cosmética y no son muy recomendables. Ya se han cuestionado con frecuencia debido a sus componentes perjudiciales. Además, no es deseable en absoluto la supresión total del sudor, ya que éste tiene una importante función reguladora en el metabolismo del cuerpo. Contra el empleo de antitranspirantes está también el hecho de que el sudor en principio es totalmente inodoro. Los malos olores surgen posteriormente, con la descomposición, y contra esto pueden actuar el agua, el jabón y los desodorantes.

El alcohol es una de estas sustancias desodorantes, pero no todas las pieles lo pueden soportar.

Cómo prepararse un desodorante
 
Para esto se necesitan pocos ingredientes fáciles de conseguir; también la preparación es muy fácil y tiene implicaciones ambientales. Si llenamos pulverizadores que van a ser empleados de nuevo, no continuará incrementándose la montaña de desechos ni aumentará el agujero de ozono con los pulverizadores que funcionan mecánicamente. Sólo pueden decirse cosas positivas acerca de la confección de nuestros propios desodorantes.
 
El alcohol de 90º-96º forma la base del desodorante. Puede ser el alcohol más caro y, por lo tanto, el más gravado de impuestos, o la loción capilar ligeramente perfumada y más barata. Se trata de alcohol etílico desnaturalizado (y, en consecuencia, libre de impuestos), al que se le ha añadido un 1 % de dietiléster de pantenol, que es benéfico para la piel.

También, una parte del alcohol puede haber sido sustituida por agua de hamamelis o de rosas, muy buenas también para la piel. El alcohol es antiséptico: así pues, impide que las bacterias se multipliquen excesivamente sobre la piel. Pero no puede suprimir por completo este fenómeno, por lo que se añaden sustancias desinfectantes especiales. Éstas pueden ser las esencias naturales de salvia o de eucalipto, que son poderosos desinfectantes.
 
Muchas plantas como por ejemplo la tila contienen una sustancia desinfectante llamada farnesol. Es un alcohol que podemos encontrar comercializado en forma de extracto natural o en forma de producto sintético. El farnesol puede usarse en lugar de la esencia de salvia o de eucalipto, pues muchas personas no soportan el fuerte olor de la salvia, que, a pesar de estar muy diluida, se percibe en el desodorante.
 
El tercer componente de nuestras creaciones es una mezcla de esencias que se añade como en los perfumes. El isopropenol no es apropiado para que forme parte de la composición de los desodorantes. Este alcohol, que se adquiere en las farmacias se usa para desinfectar y tiene un olor fuerte que nos recuerda el aroma característico de los laboratorios y los hospitales.

Para guardar la mezcla se usa un pulverizador, también llamado nebulizador o vaporizador, aunque es relativamente caro. Mucho más barato nos puede resultar si lo compramos con desodorante y después de usarlo lo llenamos con nuestra propia mezcla.
 
Las notas de perfume se conservan mejor separadas en recipientes de reserva y con ellas puede uno perfumarse y desodorizarse según te apetezca cada día.
 

1- La receta básica de desodorante
 
50 ml de alcohol etílico o de loción capilar
1,25 ml de esencia de salvia o 20 gotas de farnesol
(1 ml (corresponde a 25-30 gotas) de esencias)
 
Llenad con la mezcla los recipientes de reserva
y dejad que madure una o dos semanas.
Etiquetad los recipientes y anotad los ingredientes.

2- Otra receta básica de desodorante
 
35 ml de alcohol etílico
15 ml de agua de hamamelis o de agua de azahar
20 gotas de farnesol
(1 ml corresponde a 25-30 gotas de esencia)
 
3- Desodorante floral suave
 
35 ml de alcohol etílico
15 ml de agua de azahar
20 gotas de farnesol
25 gotas de esencia de naranja
2 gotas de esencia de jazmín

4- Desodorante exótico amaderado
 
50 ml de alcohol etílico
40 gotas de esencia de salvia
30 gotas de esencia de melisa o hierba limón
15 gotas de sándalo
 
Aquí utilizo un poco más de perfume para ocultar el fuerte olor de la salvia.
 
Por último indicarte que si quieres que el desodorante quede compacto para utilizar en barra, debes mezclar la composición con manteca de cacao.
 
 

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