domingo, 1 de enero de 2017

BAÑOS DE LECHE Y MIEL


Un baño de leche y miel es una excelente manera de conseguir una piel suave y flexible. El ácido láctico que contiene la leche es exfoliante y la miel es perfecta para hidratar tu cuerpo.

Cuando al bañarnos sólo deseamos quedar limpios, con el jabón tenemos bastante, pero éste perjudica la cubierta ácida que protege la piel y esto es algo que no todas las personas soportan. Por eso habría que añadir sustancias grasas durante el baño o inmediatamente después para reengrasar la piel.
 
Productos naturales como la nata, la leche y la miel, así como los ácidos grasos, tienen notables propiedades para el cuidado de la piel. La leche y la nata son buenos para la piel y además disuelven las partículas de suciedad gracias a su poder emulsionante. 

No es preciso bañarse exactamente en leche de burra como hacía Cleopatra. Pocas cantidades bastan para el baño: una taza de leche o dos cucharadas soperas de nata o miel.
 
El baño se convierte en un verdadero placer cuando el agua tiene un olor agradable. Esto se consigue con una decocción de hierbas olorosas o con esencias. Las esencias huelen más intensamente y son más fáciles de usar, pero no basta con echarlas simplemente en la bañera. Debido a su contenido en grasa las esencias apenas si se disuelven en agua. Se limitan a flotar sobre la superficie de ésta y se evaporan con mucha rapidez. Debemos servirnos de un pequeño truco y juntar las esencias con un emulsionante para que éstas se disuelvan en el agua. Aquí no es cuestión de utilizar el alcohol como disolvente, tal como hacemos en la lámpara aromática.
 
De todos modos hay a nuestra disposición una gran cantidad de sustancias naturales. Nuevamente se nos brindan la miel y la nata. Ambos son emulsionantes naturales.
 
- La preparación es muy fácil: a dos cucharadas soperas de nata o de miel se le añaden 5-10 gotas de esencia.
 
- La miel se coloca en una taza o en un cuenco pequeño para removerla, y la nata se coloca en un recipiente de cristal hermético y se agita enérgicamente para que se distribuya bien la esencia.

- Receta básica para un baño con miel o nata 3 cucharadas soperas de nata o miel líquida 5-10 gotas de esencia

Se puede pensar que es un derroche echar alimentos a la bañera, pero yo opino que uno puede permitirse este "lujo" de cuando en cuando sin tener mala conciencia, sobre todo si se sabe que muchos aditivos químicos para el baño y los champús no respetan ni el medio ambiente ni nuestro cuerpo.
 
La miel y la nata embellecen y suavizan la piel a la vez que la protegen de la sequedad con la capa grasa que dejan sobre ella. Lo que desde luego está claro es que no introducen nutrientes en la piel desde fuera en cantidades significativas.
 
A la piel hay que mantenerla sana desde dentro, mediante la alimentación. Y del mismo modo que en la cocina prestamos atención a la calidad de los alimentos, en el cuarto de baño también debemos mantenernos atentos: no hay que usar la miel más barata o miel artificial, porque sus residuos pueden penetrar en la piel.

 
 
 
 
 

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