miércoles, 17 de mayo de 2017

ALERGIAS Y REACCIONES NOCIVAS DE ACEITES Y COSMETICOS NATURALES

 
Quien se fabrica sus propios cosméticos o quien manipula los aceites esenciales desea beneficiar su cuerpo de una manera especial. Sin embargo, hay que ser precavido a la hora de elegir los ingredientes, ya que algunos elementos básicos pueden provocar alergias y reacciones fototóxicas o fotoalérgicas.

Alergias
 
Las alergias son un problema de nuestro tiempo. Un elevado porcentaje de personas, la cifra se eleva hasta el 50 %, experimenta reacciones alérgicas ante sustancias de origen natural o artificial.
 
Las alergias son reacciones de hipersensibilidad a ciertas sustancias que el hombre absorbe a través de los alimentos, las vías respiratorias o la piel. Ejemplos bien conocidos son la fiebre del heno y la alergia a las fresas o al níquel.
 
Las alergias se manifiestan frecuentemente en forma de resfriados y otros síntomas de enfriamiento y también en forma de erupciones. En el peor de los casos se puede llegar incluso a un choque alérgico. Este choque, llamado anafiláctico, puede producir la muerte si la respiración se interrumpe.
 
Las alergias nunca aparecen cuando el cuerpo entra por primera vez en contacto con la sustancia. Debe ir precedida invariablemente por una fase de sensibilización. Al mismo tiempo, el sistema inmunitario ha de alcanzar un estado de alarma. Cuando entonces el cuerpo vuelve a tomar contacto con la sustancia, el antígeno, se dispara la "alarma" y aparece una inflamación. Si ignoramos o no prestamos la atención debida a esta llamada de auxilio que emite el organismo y el cuerpo continúa estando expuesto a la sustancia, la sensibilidad aumenta. Sin embargo, hay también algunas sustancias ante las cuales el cuerpo reacciona no de manera paulatina, sino súbitamente, con toda su fuerza, sin que haya dado antes las señales características precursoras de una alergia.
 
Según la teoría corriente, existe el riesgo de que las sustancias con las que se trabaja en la industria cosmética puedan producir alergias no muy fuertes.
 
En los Estados Unidos y en círculos de consumidores muy críticos, la opinión al respecto es algo diferente. Se consideran sustancias alérgenas (es decir, que son capaces de provocar las molestas alergias) tanto las naturales como las artificiales.
 
Cuando se recomiendan productos casi exclusivamente naturales o que sólo han sufrido un ligero tratamiento químico, no puede faltar la referencia al efecto alérgico de algunas sustancias naturales. Entre los alérgenos posibles se pueden encontrar, por ejemplo las esencias de trementina, de canela, de cítricos, de laurel, las de muchas compuestas como la árnica, la manzanilla o la milenrama...

También la lanolina, que se emplea para elaborar cremas y pomadas, puede provocar alergias, al igual que el aceite de almendras, la manteca de cacao, etc.

Prueba de alergia

 
La mayoría de las personas ignoran a qué sustancias reaccionan alérgicamente. Por lo tanto, es aconsejable hacer en primer lugar una prueba o test con las sustancias que se van a utilizar para preparar los cosméticos. Sobre todo son las esencias las que deberían ser sometidas a examen. Se pueden probar las esencias aisladas, una tras otra, o varias a la vez.
 
La esencia en cuestión se mezcla con un ácido graso en una proporción de 1:10 y la mezcla se aplica ligeramente sobre la piel. Un lugar apropiado es el pliegue del codo. Se deja actuar durante uno o dos días la mezcla protegiéndola con una gasa. Si la piel enrojece en alguna zona es que está reaccionando alérgicamente a la sustancia depositada allí, por lo que debe suprimirse del repertorio cosmético.

Reacciones fototóxicas


En este sentido merecen una atención especial las furanocumarinas tal como se encuentran, por ejemplo en el agua de colonia. Las esencias que contienen (bergamota, naranjo amargo) son literalmente fototóxicas. El término quiere decir que tienen lugar unas reacciones nocivas para el cuerpo si éste se expone a la luz.
 
Su manifestación es un fuerte enrojecimiento y la formación de una vejiga seguida de un oscurecimiento de la zona afectada. Así pues, a la hora de fabricarse los cosméticos, para evitar las consecuencias, no añadir, por si acaso, esencia de bergamota a aceites, cremas o pomadas y, si se está al sol, evitar refrescarse con agua de colonia que tenga bergamota.
 
Igualmente son de esperar reacciones alérgicas cuando se añade al cosmético esencia de sándalo y de angélica, y lo mismo puede decirse de la ruda o el perejil.
 
Entre las hierbas para infusiones, el hipérico entra dentro de la categoría de sustancias fototóxicas. Por lo tanto, los amantes de las tisanas deberían evitar la infusión de hipérico durante el verano: una grave quemadura solar podría ser la consecuencia.

Reacciones fotoalérgicas
 
Estas reacciones tienen lugar siempre a causa de la energía radiante. La luz reacciona en la piel con una sustancia ajena al cuerpo.
 
A diferencia de lo que pasa en las reacciones fototóxicas, la reacción fotoalérgica se produce también cuando hay poca luz y la concentración de la sustancia extraña es baja. Se pone en evidencia dos o tres días después del baño solar en forma de eczema y, cosa curiosa, no necesariamente en las zonas que fueron expuestas al sol.
 
Por lo demás, la reacción fototóxica nunca se da tras la primera aplicación del preparado, suele verse precedida también de una fase de sensibilización en la que se van formando los anticuerpos.
 
El cuerpo no sólo reacciona fotoalérgicamente ante sustancias elaboradas químicamente, sino también ante sustancias naturales que se utilizan con frecuencia y de buen grado en la cosmética natural y en la "blanda". Así, ciertos tipos de acné pueden ser debidos a una interacción de rayos UVA con sustancias grasas y emulsionantes.
 
La dosificación correcta protege de efectos secundarios
 
Cuando en cosmética natural y aromaterapia manejamos las plantas medicinales y sus esencias, debemos saber que éstas tienen unos efectos específicos sobre nuestro organismo. Nunca hay que seguir el principio "mucho sirve para muchos", sino "menos es más". Bajo ningún concepto se han de rebasar las dosis re-comendadas. Esto es especialmente importante cuando las plantas o esencias se utilizan por vía interna.
 
El aromaterapeuta Martin Henglein aconseja no tomar nunca más de 1-3 gotas dos o tres veces al día y nunca durante un período de tiempo superior a las 3-4 semanas.
 
Por poner algún ejemplo, la esencia de salvia, a dosis elevadas, puede provocar envenenamientos agudos, cuyo responsable es la tuyona. La salvia de la subespecie lavandulifolia, que crece en la península Ibérica, carece de esta tuyona, pero sin embargo le faltan también otras sustancias valiosas. Por este motivo, al comprar, hay que preguntar sobre el lugar de procedencia del aceite esencial.

Con el tomillo el caso es distinto. La esencia de tomillo, independientemente de su origen, a dosis elevada, es nociva para el hígado. Unas gotas de más pueden ser perjudiciales para la salud.
 
 
 
 

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