miércoles, 12 de julio de 2017

EJERCICIOS RESPIRATORIOS PARA LA AUTOCURACION


Un modo de definir el aspecto espiritual del «yo» es diciendo que es nuestra razón de vivir. Sin este objetivo nos convertimos en personas depresivas o apáticas; la vida parece entonces pálida y carente de significado. Incluso si no seguimos una senda espiritual consciente, en función de una fe religiosa, podemos encontrar de otro modo un objetivo en nuestras vidas. Podría tratarse de un tipo de arte o simplemente el amor a la naturaleza. O quizá más activamente, trabajar hacia la realización de un ideal humanitario.
 
MENTE-CUERPO-ESPÍRITU

Si tienes dificultades en cualquiera de las zonas clave de la vida, enumeradas a continuación, es probable que no disfrutes de una salud completa.
 
Todos estos aspectos están interrelacionados y, como tales, no se enumeran por orden de importancia, así como tampoco se trata de una lista completa.
 
1. Comer y beber: no comer suficiente, comer demasiado, una mala dieta en general sea cual sea la razón: elección, ignorancia, pobreza.

2. Respiración: aire contaminado, mala postura, tabaco.
 
3. Eliminación: los problemas pueden manifestarse como estreñimiento, retención de líquidos, piel congestionada, catarro.
 
4. Higiene personal.
 
5. Ecología y política: frustración, cólera y desesperación.
 
6. Movilidad: problemas experimentados por los ancianos o los minusválidos.
 
7. Control de la temperatura corporal: problemas de los ancianos y de los muy jóvenes.
 
8. Comunicación: problemas experimentados por los minusválidos, por aquellos que padecen una falta de confianza o un problema del habla.
 
9. Trabajo: desempleo, trabajo estresante, aburrimiento.
 
10. Relaciones: matrimonio, familia, amigos, colegas, soledad.
 
11. Sexualidad: problemas de aceptación experimentados por los homosexuales y las lesbianas; problemas psicológicos como resultado del incesto o la violación.
 
12. Dinero: pobreza, deudas, avaricia.
 
13. Sentimiento de desigualdad: al ser mujer, negro, divorciado, los padres sin pareja, descontento con el aspecto, minusvalía física/mental, etc.
 
14. Juego: falta de recreo/diversión en la vida.
 
15. Libertad: encierro (cárcel), vivir en un régimen opresivo.
 
16. Creatividad/espiritualidad: no tener salidas para la expresión artística, las creencias religiosas, los ideales humanitarios.
 
17. Estar separado de la naturaleza: incapacidad o desgana de ver/tocar/oler/ experimentar los elementos, las flores, los árboles o de andar sobre la tierra, las rocas, la hierba, la arena.
 
18. Dormir: sueño interrumpido, insomnio, necesidad de dormir más de 10 horas cada noche, problemas asociados con los trabajos por turnos.
 
19. Entorno: no sólo la contaminación, sino también el disgusto con tu entorno en casa o en el trabajo, etc.
 
20. Muerte: miedo de morir, incapacidad de enfrentarse ala idea de la muerte o la pérdida de seres queridos.

HACIA LA INTEGRACIÓN

Los siguientes ejercicios de mente y cuerpo te ayudarán a entrar en contacto con tus poderes internos. Creando un espacio tranquilo dentro de su vida, adquirirá una fuente de autocuración, una energía que le permitirá conseguir mucho más control de su vida.
 
Empezarás a reaccionar con menos autodestrucción ante las presiones «externas», siendo más fuerte y teniendo más recursos frente a la adversidad.
 
No subestimes nunca el poder de la mente y el cuerpo, que puede atrapar o liberar el aspecto espiritual del yo. La condición de encarcelamiento o libertad espiritual depende de muchas cosas, pero en especial de cómo respiramos y cómo pensamos.
 
No podemos cambiar nuestra situación externa, pero podemos cambiar nuestra actitud hacia ella, lo cual es importantísimo.

El aliento de la vida


Contén la respiración por unos momentos. Deja que la respiración vuelva a fluir hacia adentro y pregúntate a ti mismo: «¿Qué es la vida?» ¿Podría ser la respiración?
 
El aire que respiramos lo compartimos con toda la vida en nuestro planeta. Al respirar conscientemente, es decir, al ser conscientes del aire que entra y sale de nuestro cuerpo, empezamos a reconocer el patrón de la vida misma: el flujo y el reflujo de las mareas; las fases de la luna. Nuestra unicidad con los árboles (que a menudo se denominan los pulmones del planeta) se convierte en un hecho manifiesto. Incluso la forma de un árbol —con sus numerosas ramas y ramitas— se asemeja al trazado general de nuestros pulmones.
 
Dado que la respiración es la única función corporal que puede ser voluntaria o involuntaria, puede formar un puente entre lo consciente y lo inconsciente. Dicho de otro modo, al influir en nuestra respiración, podemos cambiar los niveles de energía y nuestro estado de ánimo. Muchos de nosotros respiramos poco profundamente; sólo utilizamos la parte superior de nuestros pulmones, lo cual significa que los residuos tóxicos no son eliminados por completo. A consecuencia de ello, la sangre se ve privada de gran parte del oxígeno que necesita para alimentar los tejidos corporales, por lo cual podemos acabar sintiendo desmayo o sufriendo distracción. Al mismo tiempo, el déficit de oxígeno impide la asimilación de los nutrientes procedentes de los alimentos que comemos.

La respiración completa
 
La «respiración completa» del yoga es una de las maneras más fáciles de empezar a aprender a utilizar los pulmones de forma eficaz, y es muy útil para aquellos que padecen enfermedades respiratorias como el asma, la bronquitis, etc. Además, aprendiendo a respirar adecuadamente, empezaremos a reforzar el aura, o el sistema inmunológico del cuerpo, si prefieres pensar en términos más materiales.
 
El ejercicio de «respiración completa» y el que viene a continuación deben realizarse preferentemente al aire libre, a ser posible, por lo menos tres veces a la semana. Otro lugar adecuado donde puede realizarse es en una habitación bien ventilada.
 
Podrías realzar la experiencia (y profundizar su respiración) vaporizando cualquiera de las siguientes esencias «respiratorias» en la habitación: mirra, incienso, aguja de pino, madera de cedro, enebro, ciprés.
 
¡Quizás hayas notado que todos ellos son aceites de árboles! Utiliza un quemador o vaporizador de aceite esencial.

1. Túmbate sobre una alfombra, en el suelo o en la tierra si estás fuera (en un jardín, por ejemplo), o sobre una cama firme con los brazos a los lados, a varios centímetros de tu cuerpo, las palmas de las manos deben señalar hacia abajo.
 
2. Cierra los ojos y empieza a inhalar muy lentamente por la nariz. Expande ligeramente el abdomen, a continuación empuja el aire hacia arriba, en el tórax y luego en el pecho. Tu abdomen bajará automáticamente cuando las costillas se dilaten y el pecho se expanda. Aguanta durante unos segundos.
 
3. Luego empieza a espirar lentamente por la nariz en un flujo suave y continuo hasta que el abdomen esté metido y el tórax y el pecho estén relajados. Aguanta durante unos segundos antes de repetirlo dos o tres veces.
 
4. Ahora aspira lentamente como hiciste en el paso 1 pero levante gradualmente los brazos por encima de la cabeza, mientras inhalas hasta que el dorso de las manos toque el suelo.
 
5. Contén la respiración durante unos diez segundos mientras te estiras bien.
 
6. Expulsa lentamente el aire al tiempo que vuelves a colocar los brazos en la posición inicial. Repítelo dos o tres veces

Volar

Para experimentar una estimulante sensación de volar, imagina que está a punto de subir a las nubes, mientras echas tus brazos hacia adelante y hacia atrás en un movimiento rítmico. Si se realiza correctamente con una respiración sincronizada, este movimiento relajará una espalda y unos hombros rígidos, y al mismo tiempo, te estimulará a respirar más profundamente.

1. Ponte de pie con los pies separados, los brazos colgando de los lados. Cierra los ojos, inhala e inclínate todo lo que puedas hacia atrás (sin llegar a sentir ninguna incomodidad) empujando los brazos hacia atrás. Mantén la posición durante cinco segundos.
 
2. Expulsa el aire, inclínate hacia adelante, manteniendo los brazos hacia atrás y hacia arriba, pero con el cuello relajado. Mantén la postura durante cinco segundos. Inhala y vuelve hacia atrás.
 
Repite tres veces los mismos movimientos, aumentando la extensión hacia atrás y hacia adelante. Con ello entrarás en calor y ganará flexibilidad.

La relajación profunda
 
La relajación y la meditación regular deberían convertirse en parte de nuestra vida, especialmente si vivimos lejos de la naturaleza en un ambiente de actividad constante, luchando siempre por cumplir con nuestras fechas límite.
 
Antes de intentar realizar los ejercicios de meditación y visualización sugeridos más adelante, es importante dominar el arte de la relajación. Ello aumentará mucho tu capacidad de concentración, de meditación y de visualización, un complemento importante en la autocuración y cuando se da un masaje curativo.
 
Son muchas las técnicas de relajación enseñadas por expertos en el campo del «dominio del estrés». La técnica descrita a continuación se conoce como relajación muscular progresiva y es una de las más fáciles de dominar. La idea es ser consciente de los dos extremos de tensión y aflojamiento, pues hasta que no hagamos algo conscientemente no lo viviremos con plenitud.
 
Ten en cuenta que la conciencia es la clave de la relajación. El acto de tensar, estirar y liberar es también extremadamente satisfactorio.
 
A ser posible, encuentra una habitación tranquila, bien ventilada con un entorno agradable, donde no te molesten durante por lo menos quince minutos. La ropa debe ser holgada y confortable; quítate los zapatos. Para realzar el ambiente, vaporiza tu aceite o aceites esenciales relajantes favoritos. Si vives en una zona ruidosa, también puede ser útil poner un disco con música suave.

1. Túmbate sobre el suelo o sobre una cama firme; si lo deseas, puedes colocar un cojín debajo de la cabeza y otro debajo de las rodillas, que sostendrá la parte inferior de la espalda.
 
2. Cierra los ojos, respira profundamente una o dos veces y deja escapar el aire con un hondo suspiro.
 
3. Ahora adquiere conciencia de sus pies. Mientras inhalas, ténsalos, arqueando los dedos de los pies hacia abajo, para luego flexionarlos hacia el cuerpo. Mantén esta tensión mientras cuentas lentamente hasta cinco. A continuación relaja los pies y deja que pierdan la rigidez mientras expulsas el aire con un suspiro.
 
4. Mientras inhalas, piensa en tus pantorrillas y ténsalas, mientras cuentas lentamente hasta cinco, manteniendo la tensión. Ahora libera la tensión mientras expulsas el aire con un suspiro de alivio.
 
5. Pasa a las rodillas, luego a los muslos, las nalgas, el abdomen, el pecho, los hombros, las manos, los brazos, el cuello, la cabeza y la cara. Tensa cada parte, luego relájate experimentando una maravillosa sensación de alivio.
 
6. Respira tres veces profundamente, aspira todo lo que puedas, pero sin ejercer tensión. Contén la respiración durante un momento y luego espira lentamente.
 
7. Ahora adquiere conciencia de tu cuerpo, "detecta" las zonas que aún parecen tensas y repite el ejercicio de tensión y relajación de los músculos hasta que te sientas profundamente relajado y tranquilo.
 
8. Cuando creas estar preparado (después de por lo menos cinco minutos de estar tumbado tranquilamente y respirando con normalidad) estírate bien desde los pies a la cabeza, antes de levantarte lentamente.

Importante: Este ejercicio de relajación es más beneficioso si se practica una o dos veces al día con el estómago vacío, o por lo menos una hora después de comer. Una vez que te haya acostumbrado a la idea de relajación consciente (como en el ejercicio anterior), pasarás a la fase en la que la respuesta de relajación es provocada por una única acción y/o aviso silencioso.
 
Si sientes tensión, reserva unos momentos para liberarla y verás la diferencia.
 
Todo lo que tienes que hacer mientras estás sentado en casa o en el trabajo, en un tren o autobús, es tensar los músculos de los brazos y las piernas, luego relajarlos, diciéndose a tí mismo: «estoy relajado».
 
Hazlo si, por ejemplo, estás nervioso antes de una entrevista o antes de enfrentarte a una situación difícil en el trabajo o en tu vida privada.
 
Disminuyendo tu propia tensión podrás ayudar a los demás a relajarse a tu alrededor. La relajación y la tensión son contagiosas.
 
 
 
 

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