jueves, 13 de julio de 2017

UNA AYUDA PARA DEJAR DE FUMAR


Dejar el tabaco es una empresa ardua, que requiere la movilización de todos los recursos del fumador. No hay un método infalible para lograrlo, pero en la actualidad el «nicotinómano» dispone de una serie de eficaces ayudas, como la acupuntura o las técnicas de sugestión.

El gran humorista estadounidense Mark Twain, fumador empedernido, solía decir: "Dejar de fumar es facilísimo: yo lo hago varias veces al mes." Este chiste expresa con una divertida paradoja lo que todo fumador sabe muy bien: dejar de fumar es difícil, y quien desee conseguirlo tendrá que empezar por asumir que se enfrenta a una empresa ardua.

No está de más recalcarlo, ya que muchos se engañan a este respecto. Es frecuente que un fumador diga: "En cuanto me lo proponga, puedo dejar de fumar; ahora no lo hago porque no es el momento oportuno, pero en cualquier momento lo dejaré"; y, claro, ese "cualquier momento" se pospone indefinidamente ya que esa presunta facilidad para dejar el tabaco jamás se manifiesta.

¿Por qué se fuma?


Conviene tener bien claras las distintas razones por las cuales se fuma, ya que todas y cada una de ellas contribuyen en mayor o menor medida al mantenimiento del hábito. Estas razones pueden ser muchas y muy variadas, pero, básicamente, cabe reducirlas a seis fundamentales:

- El estímulo:
 
Debido al efecto excitante de la nicotina, el fumador siente que el tabaco le reanima, le despierta y le permite mantener un nivel de actividad más alto.
 
- El placer:
 
Es indudable que el acto de fumar resulta placentero (aunque no siempre ni en la misma medida) para el fumador, tanto por el aroma y sabor del tabaco como por la sensación de bienestar debida a la adicción a la nicotina. 
 
- La manipulación:
 
El hecho mismo de tener algo en las manos y llevárselo a la boca ayuda a muchas personas a sentirse menos cohibidas en determinadas situaciones o a ocultar su nerviosismo.
 
- El apoyo:
 
El rito de fumar constituye una referencia concreta y tangible que ayuda a algunas personas a afrontar situaciones de desazón o angustia.
 
- El hábito:
 
El gesto de sacar y encender un cigarrillo se convierte a menudo en algo automático, que puede llevarse a cabo incluso sin sentir el deseo expreso de fumar, por mera rutina.
 
- La adicción:
 
No hay que olvidar, por último, que la nicotina es un alcaloide que crea adicción física; ésta es la razón fundamental de que a un fumador empedernido le cueste tanto dejar el tabaco, va que, en última instancia, es en cierta forma un drogadicto.

Los psicólogos señalan, además, que en todas estas razones subyace una necesidad oral (de llevarse algo a la boca y chuparlo) inconsciente, ligada al estadio infantil del individuo.


ENFERMEDADES A LAS QUE CONTRIBUYE EL TABACO

- Inflamación e irritación de las vías respiratorias de tejido precanceroso en bronquios y pulmones que puede llevar a broncopulmonar. Bronquitis crónica. Enfisema pulmonar.


- Gingivitis inflamatoria o ulcerosa. Cáncer de lengua, de las mucosas y del suelo de la boca.

- Prolongación y mantenimiento de úlceras gástricas. Gastritis. Esofagitis.
 
- Cáncer de vías urinarias y vejiga.
 
- Arteriosclerosis. Infarto.
 
- Complicaciones del embarazo. Niños de menor peso al nacer.

Métodos para dejar de fumar


Todavía no existe un método infalible para dejar de fumar, pero el fumador de hoy dispone de una serie de recursos de los que carecía Mark Twain en sus varios intentos mensuales:

- Fármacos: hay toda una serie de preparados concebidos para ayudar al fumador en los primeros días de privación, como las pastillas que provocan rechazo al tabaco o el chicle de nicotina, que reduce el síndrome de abstinencia y suele dar buenos resultados. En cualquier caso, un tratamiento farmacológico no debería emprenderse sin asesoramiento médico.


 
- Acupuntura: actuando directamente sobre el sistema nervioso, elimina la ansiedad y la excitación que asaltan con tanta frecuencia al que empieza a dejar de fumar y que son debidas a la falta de nicotina, con lo que facilita notablemente el proceso. No hay que olvidar, sin embargo, la charlatanería y el oportunismo a que han dado lugar esta y otras técnicas orientales, por lo que, si se elige la acupuntura, es importante buscar un especialista serio.
 
- Métodos psicológicos: la psicoterapia individual o de grupo puede dar excelentes resultados, sobre todo en los casos en que el hábito de fumar responde a causas eminentemente psíquicas. Las técnicas de sugestión y autosugestión (existen CDs y DVDs de sugestión anti-tabáquica) también pueden constituir una eficaz ayuda.
 
- En general, es más eficaz dejar de fumar de golpe, en una fecha prefijada con unos cuantos días de antelación, que intentar reducir progresivamente la dosis. (Un conocido "método infalible" que casi nunca funciona consiste en empezar a fumar cada día una hora más tarde.)
 
- Aparte de los métodos mencionados, hay ayudas que pueden ser útiles en cualquier caso, destinadas a neutralizar o "engañar" las distintas razones que inducen a fumar. Por ejemplo, la necesidad oral de llevarse algo a la boca se puede aliviar chupando una ramita de canela o mordisqueando palitos de zanahoria, o simplemente mascando chicle (sin azúcar).
 
- La excitación y la ansiedad pueden reducirse notablemente con infusiones sedantes; la melisa y la tila son las más adecuadas.
 
- Un baño caliente antes de acostarse, al que se añaden tres litros de agua de cocción de espliego, ayuda a combatir el desesperante insomnio que a menudo acompaña a los primeros días de abstinencia.
 
- El ejercicio físico puede ser la mejor manera de cubrir las necesidades de estímulo, apoyo y manipulación a las que antes aludíamos, pues suministra energía, desenvoltura y seguridad en sí mismo; también los aspectos "hábito" y "placer" se ven prontamente compensados por el ejercicio regular.
 
Dejar de fumar no es fácil, y no hay métodos infalibles, es cierto; pero no es menos cierto que mucha gente lo consigue cada día, y que en la actualidad se dispone de ayudas sofisticadas y eficaces. Quien realmente desee dejar de fumar deberá empezar por planteárselo como una empresa dura y difícil, en la que tendrá que emplear a fondo todos sus recursos. Y de la que obtendrá enormes beneficios en todos los aspectos de su vida.

Pipas, cigarros, cigarrillos, puros... Alrededor del difundido hábito de fumar se ha creado todo un tinglado comercial, e incluso una estética, que contribuye enormemente a mantenerlo y extenderlo cada vez más.

En caso de no abstenerse de fumar, la Organización Mundial de la Salud, recomienda reducir la cantidad de humo inhalado:


- Fumando menos.
 
- Aspirando menor cantidad de humo.
 
- Dejando colillas más largas (la concentración de sustancias más nocivas presentes en el humo del tabaco aumenta a medida que se  va consumiendo el cigarrillo).
 
- Dando menos chupadas a cada cigarrillo.
 
- Retirando el cigarrillo de la boca entre una chupada y la otra.

La cantidad de nicotina y alquitrán que se absorben con cada chupada aumenta en razón inversa de la longitud del cigarrillo, pues la misma masa de tabaco hace de filtro. El tercio final de un pitillo es mas nocivo que los dos primeros tercios juntos, y por eso es especialmente nociva la costumbre de apurar al máximo los cigarrillos: un dudoso ahorro que se traduce en un pésimo negocio para la salud.


SUSTITUCION PAULATINA DEL TABACO

Recomendado especialmente para fumadores "rituales", que al margen de su dependencia del tabaco necesitan de los gestos y actitudes que rodean al acto de encender y fumar un cigarrillo.
 
Es un método absolutamente natural, que consiste en sustituir progresivamente el cigarrillo de tabaco por cigarrillos inocuos de ginseng u otras hierbas, que se venden en las tiendas dietéticas y naturistas.
 
El proceso de abandono del tabaco se cumple en tres semanas, siguiendo las indicaciones de este gráfico (partiendo de un consumo de 20 cigarrillos diarios):
 

Una de las razones que más ha contribuido a la difusión del tabaco, es el hecho de que se haya convertido en un rito social.
 
A mucha gente le cuesta estar en grupo y conversar con gente sin el «apoyo» de un cigarrillo. Esto vale también para la bebida, y explica el que ambos hábitos se den juntos con tanta frecuencia. 

 
 

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