sábado, 3 de marzo de 2018

COMO RECOLECTAR, SECAR Y ALMACENAR LAS HIERBAS

 
No te vale de nada encontrar en el campo o en tu jardín las mejores hierbas, libres de abonos y contaminación, si luego no las recolectas, las secas y almacenas correctamente para que no pierdan sus propiedades y lo más importante, no aparezcan mohos o plagas. Los siguientes son algunos pasos básicos en la recolección, secado y almacenamiento de tus propias hierbas.
 
La mejor época para recolectar las hierbas aromáticas es justamente antes de que florezcan. En ese momento es cuando se encuentran en la plenitud de su potencia y crecimiento.
 
Las hierbas deben ser cosechadas por la mañana, justamente después de que el rocío se haya evaporado y antes de que el sol caliente demasiado. Si las recoges muy temprano, el rocío puede hacer que se enmohezcan, se pudran o se manchen. Si las coges demasiado tarde, pueden quemarse y perder mucho de su color y potencia.
 
Cuando recojas hojas, flores, etc., es importante pedir permiso mentalmente a la planta. Me dirás que la planta no te va a contestar... pero si que lo hacen. Si notas que la planta opone más resistencia de lo que sería normal, te pincha o incluso se retrae, no la cortes. Ella no quiere ser cortada y el uso que le vayas a dar con seguridad no va a ser el que tu esperas obtener. Es más, resulta muy aconsejable que cuando estás recolectando una planta, mentalmente pienses o visualices el uso que le vas a dar, está absolutamente demostrado que las plantas poseen telepatía y sentimientos y ella decidirá si el uso que estás pensando es de su agrado o no.



Córtalas siempre con cuidado las hojas o flores que necesites, nunca las desgarres, las arranques o les quites las raíces (en caso de raíces medicinales, corta solo un trozo y no la arranques entera), pues podrías dañar o matar una planta. Después de todo, sólo deseas usar algo de su follaje, no destruirla. Todos los seres vivos deben ser tratados con respeto.
 
A la hora de secar y almacenar hierbas la limpieza es indispensable. Antes de ponerlas a secar, se deben remojar en agua limpia, y después secarlas con palmadas suaves. Esto eliminará cualquier rastro de polvo, basura o insectos que contengan.
 
Todas las hierbas deben ser secadas lejos de la luz del sol. La exposición directa al sol hará que pierdan la mayor parte de su color y de su potencia. Si las secas en un lugar sombrío y oscuro, esto ayudará a que conserven ambas características.
 
Las ramas, hojas grandes o plantas enteras deben atarse en racimos o haces pequeños y colgarse boca abajo. Si no dispones de espacio suficiente, podrás colgarlas de una percha de ropa, dentro de un armario. Si secas los manojos en un garaje, cobertizo o desván, cúbrelos con una bolsa de papel. Ésta los protegerá del polvo y de los insectos. Nunca uses bolsas de plástico, ya que retienen la humedad que se evapora de las plantas.
 
Dependiendo de las condiciones climáticas y del tipo de planta, los racimos tardarán en secarse entre una y tres semanas. Un manojo está seco cuando puedes triturar una hoja y convertirla en polvo con la presión de tus dedos y cuando las ramas se quiebran con un fuerte chasquido.
 


Las hojas y los pétalos deben extenderse sobre una rejilla o una bandeja. Utiliza sólo pétalos y hojas enteras, desechando los que estén manchados, marchitos o mordidos por insectos. Para lograr mejores resultados, las hojas y los pétalos deben secarse en el interior, lejos de la luz solar directa. Normalmente se secarán totalmente en 4 o 5 días. Estarán secos si se desmoronan o hacen un sonido crujiente al oprimirlos.

Antes que nada, las raíces deben lavarse con agua limpia, para después secarlas con palmaditas. Las raíces pequeñas deben cortarse longitudinalmente en mitades. Las de 2 centímetros de grosor o más, deben cortarse en cuatro partes. A continuación, deben ponerse a secar sobre una rejilla o bandeja y diariamente se les debe dar la vuelta. La mayoría de las raíces tardarán en secarse entre dos y cinco semanas. Las raíces secas se romperán produciendo un fuerte chasquido al partirlas en dos.
 
Recoge siempre las semillas o vainas en un día soleado y cálido. Usa sólo semillas maduras o vainas color marrón (o gris). La mayoría de las semillas tardarán en secarse entre 3 y 14 días, dependiendo de su tamaño. Las semillas secas se romperán produciendo un chasquido al partirlas en dos con un cuchillo.
 
Si careces de un espacio adecuado para el secado, puedes hacerlo en un molde de aluminio para tartas. Cada molde puede contener tres o cuatro capas de hierbas, si las extiendes finamente, colocando servilletas de papel entre cada una de ellas. Las bolsas pequeñas de papel son otros buenos ahorradores de espacio. Coloca tus hierbas sin apretarlas dentro de una bolsa y luego ciérrala. Sacude la bolsa dos o tres veces al día para que las hierbas se sequen uniformemente. Una bolsa sellada protegerá el color y la potencia de las hierbas. Las bolsas también pueden colocarse a plena luz del sol, lo que reducirá el tiempo de secado. Examínalas con frecuencia para asegurarte de que las hierbas no se «cocinen» por exceso de calor.
 
En tiempo de calor, un automóvil es un lugar excelente para secar hierbas. Coloca las hierbas en un plato de pastel o en una bolsa de papel en el suelo del vehículo. En un día caluroso, con las ventanillas abiertas aproximadamente 2 ó 3 centímetros, la temperatura en el interior del coche puede superar fácilmente los 35° C. Con las ventanillas completamente cerradas, puede alcanzar los 45° o incluso más.
 
No coloques las hojas o las flores a la luz solar de forma directa, ya que se pueden estropear por el exceso de calor. En mi opinión, el mejor método de secado es el poner las hierbas en una bolsa de papel y colocarlas dentro de un automóvil. Se secan muy rápidamente, conservando su color, potencia y fragancia. Al mismo tiempo también estarán protegidas del polvo, de los insectos y de posibles derrames.
 
Cuando seques hierbas dentro de tu automóvil o en cualquier otro lugar exterior, asegúrate de guardarlas en el interior por las noches. De no hacerlo así, podrías exponerlas al rocío. La humedad en las hierbas o en las bolsas de papel aumentará el tiempo de secado e incluso puede hacer que se pudran o se enmohezcan.
 
Una vez que tus hierbas estén completamente secas, deben ser molidas lo más finamente posible. En forma de polvo son muy fáciles de manejar. La mayoría de las hierbas, así como las hojas, los pétalos y las semillas pequeñas pueden ser fácilmente pulverizadas en una batidora. Coloca en el vaso aproximadamente una taza de hierbas secas y hazla funcionar a baja velocidad durante un minuto.
 
Para sustancias más duras, como raíces, cortezas o madera, deberás usar un mortero o un molinillo de café. Cuando hayas terminado de moler tus hierbas, tamízalas para eliminar cualquier grumo o trozo que no se haya molido. Para ello puedes usar una tela metálica o un cedazo.
 
Almacena siempre las hierbas en recipientes de vidrio o de cerámica. Esto ayuda a conservar la frescura, el color y la potencia. Los recipientes opacos o traslúcidos son los mejores, aunque también puedes utilizar frascos de cristal transparente si el lugar de almacenamiento es oscuro y seco. Nunca almacenes tus hierbas en recipientes de plástico. El plástico contamina las hierbas, lo que provocará que al quemarse, despidan un olor a plástico.
 
Los recipientes de almacenamiento y los instrumentos de secado deben lavarse y secarse meticulosamente antes de ser utilizados. Siempre deben seguirse estas precauciones para evitar la contaminación, o que se estropeen.
 
Los botes de mermelada vacíos, de medio litro, son excelentes para almacenar hierbas. Un tarro de mermelada de medio kilo contendrá más o menos 120 gramos de hierbas.
 
Las hierbas deben almacenarse en un lugar oscuro y seco. El estante superior de un armario o de un mueble de cocina son los lugares más adecuados. Esto no sólo protegerá tus hierbas, sino que las mantendrá alejadas de los niños y de los animales domésticos.
 
Las hierbas almacenadas deben revisarse de vez en cuando, para ver si tienen hongos o moho. Estos parásitos tendrán la apariencia de pequeñas esferas esponjosas en la superficie de las hierbas o de pequeños filamentos que mantienen las hierbas unidas. Si esto ocurriera, vuelve a tamizarlas y somételas a un nuevo proceso de secado. La mejor manera de volver a secar tus hierbas es colocarlas en un molde de aluminio para tartas y meterlas al horno a baja temperatura durante una o dos horas. Revísalas de vez en cuando para asegurarte de que no se quemen ni adquieran un color marrón oscuro.
 
Otra posibilidad es utilizar sólo la luz del horno. Esa simple luz proporcionará suficiente calor para secarlas durante la noche. Si tus hierbas se ponen mohosas o desarrollan hongos por segunda vez, deséchalas. Asegúrate también de lavar a fondo el recipiente antes de usarlo de nuevo.

Si las secas y las almacenas adecuadamente, la mayoría de las hierbas durarán más de dos o tres años sin perder demasiada fuerza. Sin embargo, es mejor reemplazarlas cada año. Esto hará que tus hierbas estén siempre frescas y fragantes.
 
 
 

1 comentario:

  1. Me ha parecido muy interesante y bien explicado. Lo voy a poner en practica, gracias.

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