Todos conocemos las eficaces flores de Bach. Son remedios florales naturales y sin contraindicaciones que se utilizan en casos muy concretos de dificultad, angustia, problemas, cansancio... en los que las personas no saben salir de las circunstancias adversas por las que atraviesan. Prestan una gran ayuda en esos momentos en que necesitamos una dosis extra de optimismo físico y mental para salir adelante.
Edward Bach nació en 1886 en la localidad de Moseley (Warwickshire, Inglaterra), a unos cinco kilómetros de Birmingham.
Abandonó la escuela a los 16 años de edad y trabajó durante tres años en la fundición de cobre de su padre, pero reanudó sus estudios para graduarse en medicina en 1912.
Fue sintiéndose cada vez más decepcionado con la medicina ortodoxa, sobre todo por su persistente fracaso ante las enfermedades crónicas, y en 1919 logró un puesto en el Homoepathic Hospital de Londres, donde estudió homeopatía por vez primera y pronto empezó a vincular la disciplina con su tarea en vacunación e inmunología.
Más tarde incorporó la investigación sobre las propiedades curativas de las plantas a sus demás intereses.
Fue sintiéndose cada vez más decepcionado con la medicina ortodoxa, sobre todo por su persistente fracaso ante las enfermedades crónicas, y en 1919 logró un puesto en el Homoepathic Hospital de Londres, donde estudió homeopatía por vez primera y pronto empezó a vincular la disciplina con su tarea en vacunación e inmunología.
Más tarde incorporó la investigación sobre las propiedades curativas de las plantas a sus demás intereses.











