lunes, 3 de abril de 2017

APLICACIÓN DE LA AROMATERAPIA EN EL TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD

 
En Francia, a la que actualmente consideramos la madre del arte del perfume, existían ya en el siglo XIII los gremios de los guanteros y los perfumistas. En el siglo XVI, Catalina de Medici contribuyó al auge de estos gremios. Esto permitió que en Grasse, en el sur de Francia, se establecieran las primeras destilerías de aceites esenciales. Fue el inicio de la eminente industria del perfume de Grasse, conocida hoy en todo el mundo. Todo maestro en el arte de la perfumería, las llamadas "narices", se perfeccionaban allí.
 
En el siglo XVIII, los perfumistas tuvieron mucho trabajo, pues la nobleza gastaba con profusión sustancias aromáticas. En lugar de lavarse, preferían ocultar con el perfume el olor corporal. El gusto de la época se inclinaba por los olores fuertes, de origen animal, como el almizcle y el ámbar gris.
 
Las sustancias aromáticas estimulaban la "circulación de los espíritus vitales", según las ideas de entonces. A finales del siglo XVIII cambió el comportamiento higiénico y con él la sensibilidad ante los olores. Se pusieron de moda los olores "naturales", que debían ser suaves y tenues como un prado primaveral. Poetas y filósofos como Rousseau fomentaron esta nueva corriente en sus obras. Y así, después, las damas de posición se perfumaron con violeta, nardo y junquillo. El sentido del olfato, hasta entonces ignorado, se convirtió en un tema importante de los innumerables discursos filosóficos. Reconocían que el olor influía directamente en los sentimientos, a diferencia del sentido de la vista, controlado por el entendimiento.

Este hecho se vio corroborado por las nuevas investigaciones médicas. En Francia y en Inglaterra, durante los siglos XVII y XVIII, las sustancias aromáticas llegaron a tener una importancia en la prevención de las enfermedades que no ha de infravalorarse. Para protegerse de la peste, las personas se proveían de estuches y cojines perfumados y calderos para sahumerios, que podían estar rellenos de una mezcla de ruda, toronjil, mejorana, salvia, romero, azahar, albahaca, tomillo, serpol, espliego, hojas de laurel, así como de cáscara de naranja, de limón y de membrillo.


La creencia de que el tratamiento con hierbas prevenía contra las enfermedades se mantuvo hasta mediados del siglo XIX. Durante mucho tiempo, a fin de eliminar los agentes patógenos, se fumigaba con bayas de enebro y romero los hospitales franceses, en los cuales reinaban unas condiciones higiénicas indescriptibles.

Curación de las enfermedades con aceites esenciales

Después de que Pasteur descubriera la existencia de las bacterias, los partidarios de la fitoterapia trataron de demostrar que las hierbas, o sea, sus aceites esenciales, actuaban realmente contra los agentes patógenos, tal como se había demostrado en épocas pasadas. Así, a finales del siglo pasado se efectuaron las primeras investigaciones científicas sobre las propiedades antisépticas de las esencias aromáticas.
 
Los investigadores han constatado que algunas esencias, al ser nebulizadas, eliminan las bacterias con una eficacia extraordinaria y, por lo tanto, desinfectan el aire. Nuevas investigaciones lo confirman. En París, en el Instituto Pasteur se descubrió incluso que los agentes patógenos portadores del tifus y la meningitis sometidos a los vapores de esencia de limón eran eliminados en un período muy breve de tiempo. Según estos datos, ¿no sería más adecuado aplicar los nuevos conocimientos a la terapia? Los aceites esenciales se utilizaron entonces no sólo por vía externa, sino también interna.

En medicina, esta terapia, denominada "aromaterapia", tiene una posición sólida, aunque hasta ahora casi exclusivamente en Francia, Italia e Inglaterra. Sólo en Francia la practican más de mil médicos. El representante más famoso de la aromaterapia es el médico francés Jean Valnet, que adquirió su experiencia en el tratamiento con esencias aromáticas primero como médico militar y más tarde como médico civil desde principios de los años 50. En Francia formó a médicos especializados en aromaterapia, y sus discípulos propagaron esta terapia también en Inglaterra.
 
De manera independiente, en Italia, unos médicos estudiaron los efectos de los aceites esenciales sobre la psique. En Alemania, aunque pocos lo sepan, algunos médicos han practicado también esta terapia con aceites esenciales. El médico berlinés Arnold Krumm-Heller era uno de ellos. Él llamó a su tratamiento "terapéutica osmológica". Amo Müller y Niels rack son otros médicos que han estudiado la acción farmacológica y fisiológica de los aceites esenciales. No obstante, no han influido en absoluto en la medicina oficial alemana. En Alemania, la aromaterapia ha entrado tímidamente. Sobre todo son terapeutas los que la practican. Susanne Fischer-Rizzi, Martin Hen-glein, Dietrich Gümbel se han interesado por la aromaterapia. Mientras tanto se dan cursos para terapeutas y médicos, pero todavía la enseñanza sobre el efecto terapéutico de los aceites esenciales no se ha incorporado dentro de un reglamento de formación profesional.
 
Todos los que han estudiado seriamente este tema previenen contra la manipulación imprudente de esencias muy activas. En cambio, las esencias utilizadas por vía externa en forma de vahos o como aditivos para el baño son relativamente inocuas (aunque existen unas pocas excepciones).
 
También utilizadas externamente, en la lámpara aromática y en desodorantes, estas esencias ejercen sus efectos benéficos sobre el cuerpo, el espíritu y la mente. 


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