¿Te gusta el incienso de colores? La verdad es que cuando haces un incienso casero a veces no queda un color muy bonito, está bien si eres un amante de lo rústico, pero si le quieres dar un toque especial puedes colorear tu incienso cuando lo estás elaborando por muchos motivos: para tus rituales mágicos, para combinarlo con tus velas, para diferenciar mejor los aromas, o simplemente porque te gusta más así, de tu color favorito. No es nada difícil.
Si deseas hacer incienso coloreado, es mejor usar colores líquidos. El color se mezcla primero con tu solución líquida, añadiéndose más tarde a los ingredientes secos. La tintura para velas es un buen colorante, pero el más fácil, barato y práctico es el colorante alimentario. Puede encontrarse en cualquier supermercado, y al ser inorgánico, es estable y durará indefinidamente.
El proceso de coloración funciona mejor con una base y una combinación de esencias que con una mezcla de hierbas. Un incienso con mucha base se coloreará fácilmente porque su color natural es muy tenue. Por otra parte, las mezclas de hierbas son mucho más oscuras, por lo general de color verde o marrón. Los colores oscuros se resisten el proceso de coloración hasta el punto de que lo más que puedes esperar es una ligera aproximación al color deseado.
El proceso de coloración incrementará el tiempo de quemado. Si se utiliza demasiado color, también puede afectar a la combustibilidad de un incienso. A menos que puedas obtener otros colores ya mezclados, es mejor seguir usando los colores básicos: amarillo, rojo, azul y verde. Ningún incienso es lo bastante claro para ser teñido con una mezcla de tonos.
El proceso de coloración incrementará el tiempo de quemado. Si se utiliza demasiado color, también puede afectar a la combustibilidad de un incienso. A menos que puedas obtener otros colores ya mezclados, es mejor seguir usando los colores básicos: amarillo, rojo, azul y verde. Ningún incienso es lo bastante claro para ser teñido con una mezcla de tonos.
