La eficacia de las esencias es mucho más intensa sobre el organismo cuando se inhalan haciendo vahos que cuando las inhalamos con la lámpara aromática. Esta forma de aplicación tiene un evidente efecto medicinal y constituye una terapia excelente para los resfriados, la tos y los catarros crónicos y profundos.
Las esencias de bayas de enebro, cayeputi, eucalipto, hisopo, limón, manzanilla, mirto, niaulí, pino y tomillo son especialmente apropiadas para estos problemas. Para obtener el efecto deseado se ponen unas 5-10 gotas de esencia en agua caliente.
Los baños faciales de vapor, en cambio, tienen una finalidad más bien cosmética: abrir los poros y facilitar la limpieza de la piel. La esencia de manzanilla ejerce un efecto benéfico sobre ella. Al hacer vahos hay que procurar que el vapor del agua no esté muy caliente, ya que podría producir quemaduras.
