Gaia es algo más que tierra y agua, es un mundo vivo, un planeta que late y respira por cada poro de sus hijos.
Su dinámica, además, roza lo divino porque tiene la capacidad de crear y destruir, en un continuo renacer.
Cuando se formulan teoría que revolucionan la Ciencia, suelen ser consideradas como herejías a las doctrinas establecidas. Es más tarde, cuando comienzan a aparecer las pruebas, que se convierten en realidades capaces de cambiar el mundo.
La hipótesis de James E. Lovelock es una de esas teorías. El prestigioso científico británico, que a sus 99 años lleva una vida retirada en su casa de campo en el condado inglés de Devon, considera nuestro planeta como un único organismo vivo y no como una suma de muchos organismos independientes.
