Si tu compañero padece un dolor en los músculos y las articulaciones, que el masaje puede no haber calmado por completo, intenta utilizar la siguiente técnica que puede aliviar el dolor y equilibrar las emociones de forma increíble.
- Mueve la mano como si se tratase de un plumero por encima del lugar doloroso.
- Los dedos deben estar separados, las manos muy relajadas; con la punta de los dedos cepilla ligeramente varias veces la zona.
- A continuación sigue cepillando todo el cuerpo desde la cabeza hacia los dedos de los pies.
- Al llegar a los dedos del pie, vuelve a colocar las manos en la cabeza repite el movimiento descendente.
- Repítelo unas doce veces, con movimientos rítmicos y fluidos.
- A continuación levanta las manos varios centímetros por encima del cuerpo de tu compañero y sigue con los mismos movimientos de cepillado, aunque esta vez estarás trabajando con el cuerpo etérico.
- Para terminar el masaje, sujeta los pies durante unos 30 segundos, a continuación las rodillas, las manos, y finalmente la cabeza y el abdomen.
- Coloca una mano en la frente de tu compañero, la otra ligeramente sobre el abdomen. Ello hará que tu compañero «conecte con la tierra», o vuelva a colocarlo en contacto con su cuerpo físico.
Es posible utilizar esta técnica al principio y al final de cada masaje si se desea y si te parece adecuado. Sin embargo, si pretende trabajar a este nivel «sutil» durante todo el tiempo, puede ser conveniente aprender una o dos técnicas de «protección psíquica» que he descrito en un post anterior.
Es sorprendente lo fácil que resulta absorber la tensión física y las emociones negativas de otros, si se es sensible. Por consiguiente, deberás aprender cómo sacudir rápidamente los sentimientos desagradables, pues de otro modo agotarás su propia energía.











