viernes, 30 de diciembre de 2016

LA VERDAD SOBRE LA EFECTIVIDAD DE LA COSMÉTICA NATURAL Y LA COSMÉTICA CONVENCIONAL

 
En la actualidad la piel está sometida a diversas agresiones. El cuidar el cutis con sustancias beneficiosas para él es, por consiguiente, una necesidad.
 
En el mercado de las cremas para cuidar la piel y el cutis hay una gran competencia. Los fabricantes de cosméticos intentan llamar la atención del comprador con sus productos a través de una propaganda enorme. Siempre se nos presenta la misma y consabida imagen publicitaria. Se elige a una joven de piel inmaculada, se la fotografía y se coloca el producto elogiado en la foto. Con estos métodos, más o menos sutiles, se despiertan las secretas esperanzas de juventud y belleza y, por lo visto, parece que el éxito es cada vez mayor.

Los clientes informados saben desde hace tiempo que esta industria en su mayor parte sólo hace promesas vacías, pero muy eficaces desde el punto de vista publicitario. De esta manera sigue prosperando el negocio de la belleza. Además, la posibilidad de cuidar la piel desde fuera o de librarla de las arrugas es muy limitada. Cuidar la piel es protegerla de las influencias externas, pero ¡el verdadero cuidado viene de dentro! Esta frase tan oída no se repite con la suficiente frecuencia. Así pues, una alimentación sana, mucho movimiento y dormir lo suficiente son la receta para tener una buena piel.

No se puede "alimentar" la piel desde fuera.

Sólo una pequeña parte de las sustancias aplicadas pueden penetrar en la piel. Para el "papa de la cosmética", Franz Greiter —y no sólo para él— esto es una ventaja. Afirma que es una suerte que no resulte tan fácil hacer que una sustancia de tipo natural o no entre a través de la epidermis hasta las capas más profundas de la piel. Por lo tanto, no hay que esperar milagros de los productos para la piel. Los utilizamos para equilibrar su contenido de grasa y humedad y para protegerla de la desecación. Y precisamente esto es muy necesario en estos tiempos.
 
En efecto, la piel ya no está expuesta tan sólo a la acción de los factores atmosféricos como el viento, el calor o el frío. La principal agresión procede de las partículas de suciedad existentes en el aire. Sin embargo, también son agresiones los baños, duchas y lavados excesivamente frecuentes.

Los productos para el cuidado de la piel pueden hacerla más tersa y elástica. Pueden retrasar algo la vejez al ir suministrando sustancias hidratantes, que retienen el agua en la capa córnea. La misma finalidad tienen aceites y grasas, que aíslan y limitan la evaporación del agua corporal al formar una película protectora.

Los productos más corrientes y habituales para cuidar la piel son las cremas y lociones. Su fabricación exige la emulsión de los diversos componentes. Las emulsiones son mezclas finamente distribuidas compuestas por una fase denominada acuosa y otra llamada grasa.

La fase acuosa consta de agua y de los posibles aditivos: sustancias conservantes, hidratantes y aromáticas. En la fase grasa están los aceites o grasas, no hidrosolubles. Para que estos componentes se mezclen hay que añadir emulsionantes, que hacen que disminuya la tensión superficial existente entre el agua y la grasa, con lo que los componentes se pueden distribuir finamente y la mezcla final tiene un aspecto homogéneo.

El ramo de la cosmética distingue entre dos tipos de emulsiones: las de aceite en agua y las de agua en aceite.

Las emulsiones de aceite en agua son comparables a la leche y se pueden retirar de la piel con agua. Las emulsiones de agua en aceite son, en cambio, más sólidas, su consistencia es semejante a la de la mantequilla; hay también emulsiones mixtas, que, en cosmética, reciben el nombre de cold cream.

La industria cosmética precisa también de estabilizadores a fin de evitar que los componentes se separen y para hacerlo recurren a sustancias diversas como, los almidones. En total hay de 15 a 20 sustancias activas que la industria cosmética añade a cremas y lociones. Entre ellas puede hallarse el colágeno, procedente del tejido conjuntivo de mamíferos jóvenes. Este ingrediente no daña a quien lo utiliza, pero tampoco le es de ninguna utilidad, pues la piel humana, como bien saben los médicos, no absorbe en absoluto el colágeno extraño. Así pues, sólo se beneficia la industria cosmética cuando anuncia que el colágeno dará una mayor elasticidad y suavidad a la piel.

La adición de hormonas está prohibida según la reglamentación vigente sobre cosmética en algunos países. La propaganda pone de relieve también la presencia de vitaminas: si éstas tienen algún efecto real es algo que todavía no se ha comprobado.

Igualmente se discute en dermatología sobre si las hierbas, verduras o frutas ejercen algún efecto sobre la piel. En este sentido, la experiencia secular nos indica que las sustancias vegetales actúan positivamente sobre la piel. En esto se basa la aromaterapia.

Sin embargo, aunque creamos en el poder terapéutico de las plantas, esto no debe excluir que no nos planteemos con espíritu crítico muchas publicaciones al respecto. 
 

 
 

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